En la industria del arte, especialmente en la era digital, ¿hay alguna diferencia entre un diseñador y un artista (es decir, diseñador gráfico versus artista gráfico)?


Respuesta 1:

He estado en el campo de las Artes Gráficas desde 1982, antes de que las computadoras fueran ampliamente utilizadas, así que he observado cómo afectaron a nuestra industria. Y esta respuesta se basa únicamente en la terminología utilizada por las personas con las que trabajo.

Las artes gráficas son un campo amplio. No solo abarca el trabajo que realizan los diseñadores gráficos, sino todas las disciplinas relacionadas, incluida la impresión, la preimpresión, la fotografía, el estilismo fotográfico, el retoque fotográfico, la ilustración, la tipografía, la dirección de arte, el diseño de orientación, la pintura de carteles, los serógrafos, etc. Estoy seguro de que hay muchos que he dejado de lado, pero cualquiera involucrado en una de esas ocupaciones es técnicamente un "artista gráfico".

La era digital y la transición a las computadoras ha borrado muchos de los límites que solían existir. Cuando comencé mi carrera, había negocios enteros dedicados a la composición tipográfica, separaciones de color, servicios de cámaras gráficas, etc. En su mayor parte, esos negocios han desaparecido debido a que las funciones que desempeñaban se mezclaron con otras. Pero los propósitos que sirvieron siguen siendo importantes. El AIGA (American Institute of Graphic Artists) es la organización más grande de su tipo en los Estados Unidos y sus miembros incluyen todas las ocupaciones que mencioné anteriormente, no solo los diseñadores gráficos.


Respuesta 2:

La principal diferencia entre un artista y un diseñador es el modelo de negocio.

Un artista hace lo que quiere, y puede esperar venderlo más tarde. [1]

Un diseñador busca clientes que paguen (o prometan pagar) por adelantado, y a menudo adapta el diseño a los requisitos del cliente.

Cuando dices "en la industria de las artes" ya puedes estar pensando en "diseñadores" en este sentido.

[1] La excepción es cuando los artistas necesitan obtener patrocinio o inversión por adelantado para poder realizar el trabajo. Esto es bastante esencial para el teatro y la danza, donde hay docenas de roles especializados que deben pagarse. Aun así, generalmente se considera algo malo (artísticamente) que el patrocinador dicte el contenido del trabajo en estas situaciones.